Acceso de nivel institucional a la economía de la IA para el inversor moderno.
La inteligencia artificial (IA) es la mayor revolución tecnológica de nuestro tiempo, aún más trascendental que la aparición de internet.
El epicentro de la revolución de la IA es Silicon Valley, en el estado estadounidense de California.
Allí tienen su sede algunas de las mayores empresas tecnológicas del mundo, entre ellas
Microsoft, Alphabet, Amazon, NVIDIA, Meta y Apple.
Estas empresas cotizan en la bolsa NASDAQ, lo que les ha permitido captar capital mediante la emisión de acciones y hacer realidad con éxito sus visiones tecnológicas.
La IA agéntica marca una nueva etapa en la evolución de la inteligencia artificial y lleva la demanda de capacidad de cálculo a un nivel completamente nuevo. En consecuencia, la necesidad de capacidad de centros de datos aumenta de forma considerable para satisfacer las crecientes exigencias de esta tecnología.
La IA física va un paso más allá: lleva la inteligencia artificial a robots, vehículos autónomos y máquinas que operan en el mundo real, lo que eleva aún más la demanda de capacidad de cálculo y de centros de datos.
La convergencia de la IA agéntica y la IA física reúne modelos avanzados de IA, tecnología de sensores, semiconductores de alto rendimiento y robótica. Como resultado, estamos asistiendo a la aparición de máquinas inteligentes capaces de percibir su entorno, aprender de la experiencia y actuar con una autonomía cada vez mayor. Por ello, se prevé que la robótica y la IA física se conviertan en uno de los motores de crecimiento más importantes de la próxima era tecnológica. Esto ofrece a los inversores el potencial de obtener rentabilidades excepcionalmente elevadas.